Podrían traerme la botella de champán más barata que pueda conseguir?
Miren al pez gordo pidiendo alcohol.
- Qué haces?
- Estamos celebrando
- Me refiero a cuando hablas así, cuando no hablas con nadie.
- Sabes con quien hablo.
- No, no lo sé.
- Lo sabes
- No, Willie, en verdad no lo sé.
- Saluda, te han extrañado. Recuerda lo que dijiste? "Sabes que siempre te querrán?"
- Gracias por venir tan lejos por mí, te voy a pagar.
- Vamos, vamos.
- Te trataron bien? Mira, no tienen pruebas. Por eso te dejaron salir. Sé que tu no fuiste, lo sé, lo sé. Pero vas a vértelas negras con ellos. Tienes que conseguir un abogado y vas a tener que enmendarte, está bien?
- He estado intentándolo, te lo aseguro, pero es que no puedo... no puedo dejar de llorar.
- Will, tienes que controlarte.
- Jimbo, no todo está de perlas, no hay matinés los jueves. Lo siento.
Si me preguntan, hay un momento donde todos están indefensos. Indefensos, llenos de esperanza y de confianza. Y luego ocurre algo, algo demasiado importante para entenderlo... y todo cambia para siempre. Yo digo que empezamos con una bondad tan pura y tan transparente que no sabemos que existe porque así es cuando no sabemos nada y luego las noticias empiezan a llegar.
Esperando para siempre.
Estábamos en quinto grado.
Emma y yo siempre estábamos juntos. Parecía que su casa estaba muy lejos de la mía pero sólo las separaba un parque muy hermoso. Cuando no estábamos en la escuela pasábamos horas en él. Pero es curioso, hablar? No recuerdo que habláramos, no recuerdo llevar la batuta ni que ella la llevara. Fue como si estuviéramos dentro de algo más grande que nos movía y nos cuidaba para que no pensáramos en nada más que en volar en un columpio.
En fin, un día estábamos sentados en un aula y, como siempre, me lucía ante Emma. Pero la maestra pidió silencio para que oyéramos las noticias.
"Es un suceso horrible, es un choque de tren, dicen que en el lugar de los hechos hay por lo menos 10 en estado crítico, se espera que ese número aumente con el paso de la noche"
Emma me llevó a la calle principal para esperar a mis padres y nos sentamos sobre una piedra mirando hacia la curva. Oíamos los autos antes de poder verlos. Y cada vez que oía un auto, pensaba... "Caray. Sí. Aquí viene, estamos bien de nuevo" Y después de un rato volvimos a mi casa. Y nadie quería decir lo que mi hermano Jimbo pensaba, que mamá y papá habían estado en el accidente. Emma salió conmigo y nos quedamos ahí sentados durante mucho tiempo, luego me susurró algo.
A la mañana siguiente desperté y el auto no estaba ahí. Y entonces lo supe.
Supe que mi mamá nunca iba a arroparme en la cama. Que mi hermano y yo nos
mudaríamos a Massachusetts con mis tíos. Y yo... yo tenía que despedirme de Emma.
Me susurró: Siempre van a estar ahí, siempre te querrán.
Querida Emma: Estas dos palabras "Querida Emma" me transportan a otra época cuando nos escrbíamos después de que murieron mis padres. Yo te contaba cosas de mis amigos nuevos y de mi vida nueva y tu me decías que mis padres se daban la gran vida en el cielo, la verdad no es nada. Lo que tu crees que es verdad es lo que importa. Y lo que yo creía es que iba a estar contigo para siempre, para siempre.
He tardado tanto en escribirte porque he sido estúpido. Me pasé la vida engañándome.
Todas las cartas que te he escrito han sido de amor ¿Cómo podrían haber sido de otra cosa? Ahora veo que todas salvo esta fueron cartas de amor malas. Las cartas de amor buenas no piden nada.
Es un placer anunciarte que esta es mi primera carta de amor buena porque tú ya no tienes que hacer nada. Ya hiciste todo. Tengo suficientes recuerdos tuyos en la mente para toda una eternidad, así que, por favor, no te preocupes por mí. Estoy de perlas de verdad. Lo tengo todo. Si me concedieran un deseo, sería que la vida te brinde un poco de la felicidad que tú me has brindado y que sientas lo que es el amor.
Tu amigo
Eternamente Will.
¿Me estás siguiendo?
♥







No hay comentarios:
Publicar un comentario