domingo, 24 de abril de 2011

A veces me pregunto por qué terminó todo, me quedé con tantas ganas de decirte tantas cosas, te quería tanto. 
Como lo más probable es que ni lo leas, voy a perder parte de mi tiempo para escribir lo que me guardé creyendo que en algunas de esas casualidades de la vida lo llegues a leer. 
Lo primero que te diría es un perdón, por haberme comportado como una pendeja en su momento, me arrepiento demasiado, soy muy poco disimulada con mis sentimientos, se me hace muy dificil ocultarlos; lo segundo es que traté de hablar con vos y vos nada, llegué a pensar a que solo eras amigos mío porque necesitabas a alguien que te entienda, teniendo la edad que tenías y si tanto te importaba no fuiste capaz de tratar de hablar conmigo y que todo esté bien. 
Aún así, me hacías tan bien, y mientras vos no te arrepentís de nada y seguís con tu orgullo por el cielo, yo ya me metí el orgullo por el cú y aprendí que hay cosas que hay que aprender a valorarlas. Vos, el mismo que me decía que no iba a hacerme lo que dos personas me habían hecho, lo hiciste, PURAS PALABRAS, SI. Pero qué le voy a hacer? Si tanto bien me hacías, nadie había confiado tanto en mí, sentía que me querías de verdad y que no iba a pasar ese miedo que yo tenía cuando te vayas del cole. 
Fallé, fallaste, fallamos. Me equivoqué tanto, PERDÓN. 
Me pongo a pensar a veces, y cuanto daría para que me escuches de nuevo, para que estés ahí como buen amigo que eras para mí, te necesito tanto. Ni mensajes, ni charlas, ni amigos, ni tu edad, ni la vida misma te pudo enseñar que hay cosas por las cuales el orgullo te lo tenés que meter por el ortelano y aprender a seguir. 
No sigo llamándote amigo, pero me haría tan bien que vuelvas. 
Te sigo esperando, porque aprendí a aceptar a las personas por cómo son, crecí.




{Tu equipaje y mi esperanza, para bien o para mal
ya se escribió (para vos)
para bien o para mal ya se archivó  (en tu vida)
para bien o para mal,}

No hay comentarios:

Publicar un comentario