Una vez alguien me dijo que alguien me podía llegar a hacer feliz, pero que no tenía que depender de nadie para poder ser feliz y me doy cuenta de cuanta razón tiene, sabiendo también que, uno no tiene una felicidad absoluta sino que tiene momentos de felicidad, así como también otros de tristeza, bronca, malestar, bienestar, o por qué no una mezcla de todo eso.
Es difícil a veces tratar de expresarse correctamente, más aún sabiendo que los que lo leen quizás no tienen ni idea de lo que estás hablando, pero me siento tan feliz y con solo decirlo me siento más feliz todavía.
Y si me pregunto por qué? Si, fue un simple comentario que me hizo un CLICK en la cabeza que hizo que me dijera a mi misma: Ayelén! qué estás haciendo?.
Y por fin me doy cuenta que por qué llorar si tengo mil y un motivo más para sonreír.
Pasas por millones de cosas, por momentos no tan lindos, no tan buenos, para nada lindos, para nada feos, pero aún así NO REACCIONAS.
Y a veces solo llegan ciertos momentos en el que te DESPERTAS de todo ese mal y decidís dejar de, más que nada, dejar de no valorarte, empezar a preocuparte un poco más por vos misma que es lo que a mí me hace falta.
Porque...
¿a caso pretendés que la gente te valore si ni siquiera te valorás y te aceptas a vos misma?
No hay comentarios:
Publicar un comentario